Con sus escasos 26 años asegura que recorrió 47 países distintos en 1.157 vehículos diferentes que lo llevaron gratuitamente a lo largo de unos 98.900 kilómetros. Desde que empezó su viaje en su ciudad natal Caen, en octubre de 2007, afirma que visitó ciudades de Europa, Medio Oriente y África, y atravesó el Océano Atlántico en un velero, durante más de 50 días, para llegar a América Central, visitar América del Norte y finalmente viajar a América del Sur.
Estudiante de Turismo, realizó su primer viaje a los 17 años cuando visitó Polonia con un amigo. Luego vivió un año en Gran Bretaña para aprender inglés y ahí empezó a conocer el sistema de transporte “a dedo”. Jeremy definió su método de viaje como “un desafío y un juego”:
“Hay aventura y mucha interacción social con el pueblo. No te aburrís nunca” expresó y agregó que “me gusta viajar así porque el dedo te habla del país socialmente, podes entender a los países conociendo al pueblo”.
Dentro de los desafíos que se planteó, se propuso demostrar a los niños de una escuela de su país -que lo siguen por internet-, que en el resto del mundo “hay personas buenas que te ayudan a viajar”.
Según indicó, el financiamiento lo realizó trabajando como mozo en restaurantes durante un año, antes de salir, y hasta el momento, su objetivo estaría cumplido.
Para seguir su estilo de viaje “solitario y solidario” gasta unos 7 dólares por día, en promedio entre alojamiento y comida, y vive “con poco”. En alojamiento, lo máximo que paga son unos 5 dólares por día, en promedio, y suele “descansar” en los lugares más exóticos para un viajero europeo.
Duerme en la calle, debajo de camiones, en estaciones de servicio, y pide la hospitalidad de los residentes.
“En los países musulmanes la gente te invita porque tienen como cultura alojar a los viajeros. La gente es buena, con buenas intenciones. Son simples y complejos a la vez por la religión pero son solidarios y muy felices de recibirte pero como los medios les hacen mala prensa no hay muchos turistas que vayan” relató y comentó como curiosidad que ellos mismos “piden que les aclare a mis familiares y amigos que no son terroristas”.
Además de conocer distintas culturas, Jeremy también pudo comprobar que el pasaporte de su país es “uno de los mejores” para entrar y salir en la mayoría de los países. Desde Canadá hasta Argentina, por ejemplo, viajó libremente atravesando las distintas fronteras “sin que me pregunten cuánto dinero tengo en la cuenta del banco”.
Dentro de los obstáculos para su proyecto, aseguró que “lo más difícil es atravesar los océanos a dedo” pero él lo logró viajando durante 58 días en un catamarán pequeño, trabajando como cocinero, desde Ciudad del Cabo en África, hasta las costas de Panamá.
Otro de los obstáculos fue la Policía de Estados Unidos, país donde está prohibido hacer dedo y motivo por el cual lo detuvieron unas 36 veces en 6 meses.
“Son horribles. Las leyes son muy estrictas y no podes hablar con ellos”, expresó en referencia a la fuerza norteamericana.
Contrariamente a lo que se podría esperar, en el término de 3 años solo le robaron una mochila chica, que luego recuperó, en Mozambique, y otra vez en Centroamérica donde le faltó un teléfono.
“Nunca me asaltaron ni tuve problemas de violencia” expresó y aclaró que luego de la primera experiencia escucha las recomendaciones que le dan en los distintos lugares.
Desde su mirada, el viajero dijo que Bahía Blanca fue la primera ciudad “grande” de Argentina que visitó, y la describió como “limpia”. “Fue lo primero que me llamó la atención, la limpieza de sus calles”, dijo el francés que hoy seguirá viaje a la ciudad de Mar del Plata, y desde ahí a Uruguay y Brasil.
Todavía piensa viajar por 2 o 3 años y luego establecerse en algún lugar. Posiblemente, al llegar a su ciudad de origen, Jeremy Marie se dedique a escribir las crónicas de sus viajes.
“Todo lo que vi y atravesé es algo que me va a acompañar toda la vida. Me encantó hacerlo hasta ahora pero en algún momento me voy a estabilizar”, concluyó el joven viajero. (Ver video de Canal 4 BVC)
Fuente: LABRUJULA24.com , Bariloche 2000
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