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El Gobierno comprará un avión para los viajes presidenciales
El Ejecutivo apuntó a un Boeing Business Jet (BBJ), por unos US$ 50 millones

La próxima semana, el Gobierno publicará un aviso en el Boletín Oficial en el que anunciará que la licitación para la compra del avión presidencial fue dada de baja.

Pero, al mismo tiempo, luego de un duro informe del Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich que aconseja que Mauricio Macri no viaje más en vuelos comerciales, lanzará un nueva compulsa, con otros requisitos, para incorporar una nave que reemplace al viejo Tango 01, desafectado en diciembre de 2015 por la actual gestión.

Si bien inicialmente Macri había tomado la decisión de viajar en vuelos comerciales o, en algunos casos, recurrir a chárters, el año pasado el Gobierno avanzó para comprar un avión presidencial.

Por sugerencia de sus colaboradores, apuntó a la compra de un Boeing Business Jet (BBJ), por unos US$ 50 millones, en el que iba a contar con una cama y una ducha, para poder relajarse en los viajes más largos. Y en julio recibió una preselección de naves que hizo la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), un organismo de las Naciones Unidas con sede en Montreal (Canadá), a quien le encomendó la tarea para transparentar la compra.

La OACI seleccionó dos Boeing Business Jet, pero según pudo saber Clarín de fuentes oficiales, luego de varios meses de deliberación interna, el Gobierno desistió de la operación porque "ninguno de los dos cumplía algunos requisitos técnicos". Ahora, sin embargo, volverá a la carga.

La decisión se tomó luego del informe reservado de Seguridad, que llegó el miércoles a Casa Rosada y encendió las alarmas del Gobierno, en la víspera del viaje de Macri a Rusia y Suiza. Al igual que la anterior licitación, el Gobierno delegará en la OACI la nueva convocatoria a los oferentes. "Es un nuevo llamado a licitación. En los próximos días va a salir publicado en el Boletín Oficial el aviso de que fue dada de baja la anterior, porque no reunían los requisitos", indicaron desde Jefatura de Gabinete. Y dijeron que "lo ideal sería que el proceso de compra sea rápido".

El informe girado por Bullrich fue clave en esta determinación. Enumera una serie de eventos y aspectos que tuvo en cuenta para recomendar "la compra, adquisición o acondicionamiento de una aeronave de uso oficial presidencial" o "chartear o alquilar una aeronave (de manera exclusiva) con características de seguridad corroboradas, y efectuando un estudio de seguridad sobre la tripulación de la misma".

En un extenso documento -tiene 46 páginas- Bullrich expone 12 puntos que, según entiende, constituyen de "alto riesgo" el uso de una aerolínea comercial. La ausencia de custodia armada es uno de ellos. Como las aerolíneas comerciales no transportan personas con armas, "en caso de ataque directo, es imposible repeler la agresión.

En este punto quedan comprendidos los pasajeros que deliberadamente o no –alcohólicos, usuarios de estupefacientes, pérdida de la cordura- constituyen una amenaza contra la seguridad presidencial", plantea el escrito que ya tiene en su poder el secretario general de Presidencia Fernando de Andreis.

Sobre esto advierte la escasez de información sobre el personal de las aerolíneas. "Se desconoce los antecedentes y el perfil del personal de la tripulación en un vuelo comercial. Se carece de información de contrainteligencia del mismo para el chequeo de su confiabilidad en relación al rol de cercanía que tendrá con el primer mandatario y su entorno", indica.

Y plantea que "un atacante premeditado podría confundirse dentro de los pasajeros, con el fin de producir un incidente o atentado contra la figura presidencial". Asimismo evoca cuestiones logísticas, no sólo por la falta de incomunicación a la que queda sometido el Presidente durante el vuelo en una aerolínea comercial. También, en lo referente a su discurrir en los aeropuertos. "Los vuelos oficiales operan en bases militares con altísimas medidas de seguridad", señala.

En ese sentido, recuerda que "los vuelos comerciales transportan pasajeros y equipajes que, si bien pasan por controles de seguridad típicos, constituyen un riesgo mayor que un vuelo netamente oficial". ya que, según Bullrich, "se desconoce la profundidad y calidad de los controles, que no puede ser ponderada ya que varía según los países".

Fuente: Clarín. 




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